sábado, 2 de junio de 2012

Tupure, Falcón

Un pueblo tan remoto como este realmente da miedo para vivir, no por la inseguridad que campea por todo el país, sino por lo distante con relación a Tupurito, el mal estado de la carretera que también juega en contra de la localidad y como no, el constante calor que se siente en estas tierras falconianas.
Tupure prácticamente se encuentra aislado de todo. Más allá del mal estado de la única vía de acceso, está la indolencia de las autoridades competentes de la zona. Las cárcavas, los huecos y los deslizamientos de tierra y rocas son una constante en el lugar y ello imposibilita que existan unidades de transporte público. Llegar a Tupure implica disponer no solo de tiempo sino de un vehículo 4x4 o en el peor de los casos, una moto de mediana cilindrada.
Me doy cuenta que la sierra de Falcón está repleta de caseríos y pueblos dispersos, parece ser que la gente construye donde mejor le parece sin tomar en cuenta los servicios públicos mínimos, en este caso, me di cuenta que la población carece del servicio de agua potable y por veces también se presenta el problema con el servicio eléctrico; ambos servicios son posibles gracias a una maraña de mangueras y cables desde la laguna más cercana en el primero de los casos y desde un cable de alta tensión que pasa por la carretera Falcón-Zulia.
Como dije en anteriores ocasiones, domar a la naturaleza es una tarea muy difícil aquí, donde son constantes las tormentas de polvo y arena y, además, la escasez de agua, la falta de precipitaciones y la falta de cultura ambiental para preservar los pocos conatos de vegetación, juegan a la desaparición de estas localidades.
Una vez se llega al pueblo, nada cambia, la vía principal del sector es de tierra pisada, apenas cuenta con una serie de casas dispersas a lo largo del camino, todas de barro pisado, paja y caña. Tupure cuenta con un núcleo escolar, una capilla en honor a la Virgen María Auxiliadora y un puesto policial que estuvo siempre cerrado durante mi estadía. 
Doy fe que el único medio de transporte de los tupureños, al menos los que no cuentan con ciertos medios, es el burro. También resalto que Tupure enfrenta un fuerte éxodo de nativos a otras latitudes, todo ello debido a la falta de empleo. Sin embargo, no todo es malo, también hay  gente que promete y tiene fe en cambiar las cosas, esa misma fe es la que me hace creer y pensar que sí, que es posible la preservación de este pueblo y quien quita, más adelante volver a visitarlo y encontrarme con una grata sorpresa.
La economía del sector básicamente se limita a la cría de cabras y chivos y alguna que otra res. Hay cierta tendencia a la siembra de maíz pero, hasta ahora, los resultados no son del todo satisfactorios.
Tuve que pernoctar aquí. De no ser por el Internet satelital, en estos momentos la comunicación con el resto del mundo sería nula ya que aquí, tampoco existe servicio telefónico y mucho menos cobertura de celular.
Aquí les dejo algunas fotos del lugar.


 Inicio de la carretera hacia Tupure
 Carretera de Tupure
 Vía en medio del bosque de cujíes
 Cárcavas en la vía
 Primera casa de Tupure
 Estación policial del pueblo
 Residencia tupureña
 Calle principal de la localidad
 Iglesia de la Virgen María Auxiliadora
 Frente de la iglesia
 Escena cotidiana de los tupureños
 Bosque xerófito
 Núcleo escolar de la localidad
Vista de Tupure desde la carretera