viernes, 12 de agosto de 2011

San Pedro del Río, Táchira

Regresé, que malo es estar de allá para acá tratando de resolver dificultades personales en mi ciudad y dejando de lado mi hoja de ruta por mi estado natal.
Hoy tuve la oportunidad de visitar nuevamente al pueblo de San Pedro del Río, destino turístico por excelencia en el Táchira y que muestra, al igual que Peribeca, lo más granado de las tradiciones andinas.
San Pedro del Río se ubica al sur del municipio Ayacucho, su acceso corresponde a seguir por la carretera San Cristóbal - La Fría y tomar su respectiva desviación para acceder al pueblo.
Si bien, la primera impresión al llegar al lugar no resulta ser la más agradable por la caída de un tramo del puente limitando su acceso a un solo carril, una vez nos adentramos en la localidad entramos a un mundo paralelo, donde parece que el tiempo se hubiera estancado hace cien años y donde la vida se basa en la rutina de las tradiciones antañonas.
San Pedro cuenta con todas sus calles empedradas resaltando la higiene y limpeiza en todas ellas. Sus casas blancas con zócalos multicolores y ornamentadas con plantas de distinta naturaleza le dan al pueblo un color representativo que recuerda esas viejas fotografías de los abuelos tachirenses.
Gran parte de las residencias han sido habilitadas para la venta de productos artesanales que se fabrican en lugar siendo los más destacados las muñecas y las vasijas de barro.
A decir verdad, el pueblo es bastante pequeño, pero cada espacio que se descubre es de gran valor para el turista. Son pocos los restaurantes que hay y los que existen se ubican en la entrada al pueblo. La industria de la dulcería también juega un rol trascendental para propios y extraños porque estos son productos de altísima calidad que siguen la preparación del generación tras generación.
La iglesia y el ambulatorio son las dos edificaciones de más reciente data de San Pedro del Río. La primera solo abre los domingos para las misas del día y el ambulatorio fue construido siguiendo los mismos patrones de construcción de las casas del pueblo.
La plaza Bolívar destaca por su limpieza, su paz y sobre todo, por la arborización tan completa y perfectamente mantenida por las autoridades locales.
En San Pedro del Río se pueden practaicar además actividades de motocross y equitación en espacios habilitados en las afueras de la localidad; claro, si las lluvias lo permiten.
Trataré de empezar de nuevo con mi ruta y me hospedé en la Gran Posada de San Pedro para iniciar mi fin de semana fuera de los ruidos de la ciudad.
Como dato novedoso, no sé por qué ahora ingresar a blogspot me está dando tantísimos problemas...
 Amanecer en las montañas tachirenses
 Carretera San Cristóbal - La Fría
 Entrada a San Pedro del Río
 Arquitectura típica y sus calles
  Arquitectura típica y sus calles
 Muñequería y fábrica de artesanías ubicada en la esquina de la plaza Bolívar
  Arquitectura típica y sus calles
  Arquitectura típica y sus calles
  Arquitectura típica y sus calles
 Iglesia de San Pedro del Río
 Detalle de la iglesia
 El frondosísimo e inmenso samán de la plaza Bolívar de San Pedro del Río
 Posada El Balcón
 Después del chubasco, Iglesia de San Pedro del Río en todo su esplendor
 En las calles de San Pedro del Río
 Campana de la iglesia
 Ambulatorio de la localidad, muy completo en atención
 Capilla del Humilladero a la entrada a San Pedro del Río
 Uno de los tantos negocios del pueblo
  Arquitectura típica y sus calles
  Arquitectura típica y sus calles
  Arquitectura típica y sus calles
 Esperando el atardecer en la plaza
 Uno de los secretos mejor guardados de San Pedro es este puente, el Puente del Amor
 Esperando la noche
Iglesia de San Pedro del Río a las 9:50 p.m.

sábado, 6 de agosto de 2011

San Cristóbal, Táchira

Si existe una palabra que pueda identificar todo lo acontecido en días recientes esa es Frustración.
Al parecer la vida no es tan llana como se cree. Nunca se tiene nada por seguro y cuando una situación se sale de control, es innegable que acarreará una serie de consecuencias más y más complicadas hasta llegar a un colapso total.
Usualmente definimos todo lo que somos en base a lo que tenemos y por ello tomamos en consideración acreditaciones, empleo, estudios y mil y un objeto como fetiches de recuerdos e historias y realmente olvidamos que nuestro andar está marcado por la gente que nos rodea y por el azar.
Siento que estos días han carecido de un sentido práctico por una falta de resultados concretos en cada una de las facetas de mi vida y ello me obligó a regresar a mi ciudad hace ya cuatro días. 
Es muy raro sentir que se ara en el mar y que planes que pudieron ser definitivamente son imposibles de ejecutar no por falta de voluntad, más bien creo que fue por falta de visión de la situación y bueno, ahora se ven los resultados con personas allegadas a mi sufriendo por decisiones mal tomadas y lo peor, sin la posibilidad real de hacer nada por superar un fracaso.
Hoy siento que la vida me ha puesto en una encrucijada donde debo elegir entre ser un punto de apoyo o ser independiente a todo. Por cualquiera de los dos casos las decisiones me van a afectar una enormidad. En fin, dispongo hasta el lunes para terminar con todo esto y regresar a mi faena normal. 
La verdad es que en estos momentos lo que deseo es un poco de paz y tranquilidad y la más completa serenidad para responder a este bache de la vida con inteligencia y seriedad...